lunes, 27 de noviembre de 2006

Mi vecino y su pato


Mi vecino y su pato


Había una vez un pato muy travieso y lo seguí, me di cuenta que el pato era de mi vecino, me dio mucha vergüenza y como él no estaba me fui.

Un día un perro estaba mordiendo al pato de mi vecino, el perro le sacó dos plumas de las alas y nunca más voló y pensé que mi vecino nunca llegaría y quise irme.

Finalmente mi vecino dijo que nunca más espiara y yo nunca más lo hice. Las plumas eran mágicas y me las dejé para mí y el pato fue feliz.


Autor: Nicolás Guajardo

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