
Mi vecino y su pato
Había una vez un pato muy travieso y lo seguí, me di cuenta que el pato era de mi vecino, me dio mucha vergüenza y como él no estaba me fui.
Un día un perro estaba mordiendo al pato de mi vecino, el perro le sacó dos plumas de las alas y nunca más voló y pensé que mi vecino nunca llegaría y quise irme.
Finalmente mi vecino dijo que nunca más espiara y yo nunca más lo hice. Las plumas eran mágicas y me las dejé para mí y el pato fue feliz.
Autor: Nicolás Guajardo
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